domingo, abril 09, 2006

La dínamis de la paciencia


Gustavo tenía años esperando, luego de estudiar muchas posibilidades, riesgos y ganancias, el momento en el que la mayor noticia de su vida fuese revelada. En total fueron cinco años y medio; cada día que pasaba alimentaba la ilusión y la alegría proporcionada por la imaginación de ese día. Unos días antes, una carta llega a Gustavo:

“Querido Gustavo: Eso que tenemos planeado para dentro de unos días tendrá que esperar un mes más, he encontrado algo que me ha hecho pensar las cosas…”.

De pronto empezó a hiperventilar, su genio empezó a fluctuar entre la incertidumbre, la rabia y, de pronto, apareció ese extraño sentimiento: la impaciencia. Dentro de sus extraños movimientos reflexivos se preguntaba a sí mismo: “Si he esperado cinco años y medio su regreso y a la realización de nuestros proyectos – se decía para sí mismo tocándose la barbilla y con la mirada en el techo – “¿Por qué entonces ahora me siento impaciente? ¿Será que el tiempo que esperé tenía un fin específico y planeado? ¿Será que su énfasis en el pasado cuando dijo “teníamos” de pronto mata mi ilusión de lo planeado? ¿Será eso que la hizo pensar, lo que aumenta mi incertidumbre? ¿Será entonces que la paciencia no tiene que ver únicamente con la espera? ¿Qué acompaña a la paciencia? ¿Será también que la paciencia o impaciencia están relacionadas con el afecto invertido en la otra persona?

Gustavo, tal vez, se dio cuenta que, de todas formas, la impaciencia es el producto de una desilusión que se forma en el tiempo y no se realiza en el espacio. No logrando llegar a ser más que el la expresión afectiva de la incertidumbre y la hermana gemela de la Angustia.

14 comentarios:

noemi dijo...

Impaciencia, angustia, frustración. ¿Pasa mas con la edad?

Enigmática dijo...

En realidad sólo sé que la paciencia viene con los años, todo viene con los años...

César Andrés Ramírez G. dijo...

al final... no entendí un pito sobre lo que significa la paciencia para Gustavo... algo entre la angustia y la incertidumbre, algo como un delirio de espera... supongo que no importa... a las cosas del deseo no hay que darles larga...

Saludos!

Diario de Vida dijo...

Lo importante es no perder la paciencia, de ahí nace la ilusión...y la seguridad de nuestras futuras acciones y en el de nuestro diario vivir...
Cariños

Sovka dijo...

Me gustó esa última reflexión.
Saludos.

Andrés Carrera de Mulder dijo...

ESTA EXCELENTE ESTE POST, PARA ESTA ÉPOCOA DONDE AL TIEMPO NO SE LE DA TIEMPO. EN MI PARECER, AGREAGARÍA:

LA PACIENCIA SANA, SE ESTRUCTURA EN LA ESPERANZA.

mattie dijo...

la impaciencia acaba lentamente,es como el cigarro.
saludos

Dra. Kleine dijo...

Bien dicen los viejos, el que espera desespera.
No hay tiempo que no se cumpla, cuando los ensueños no salen como se planean se rompen esquemas que duraron fjos todos esos años. Duro de romper, cierto?

Saludos!

David Morán dijo...

La impaciencia llega cuando las cosas que deseamos pasan por nosotros rozándonos la barbilla sin que logremos cogerlas. … a veces.

Saludos.

Tarata dijo...

eres la versión criolla de ricardo arjona, que es el que se cree el filósofo que canta, que tanto trata de decir que al final no dice nada

Jerry dijo...

¿Podría ser el sentimiento de Gustavo, la paradójica incertidumbre del no-control sobre lo exterior, y el angustioso sentimiento de tener control sobre la voluntad de sí mismo (aquella obligatoria sentencia a la estamos sometidos desde que nacemos)?
O podría ser que, en su impaciencia, no se dio cuenta de eso mismo.
Quizás Gustavo no pensó que lo exterior transcurre bajo otra voluntad; Una completamente indiferente para con la ilusa mente de uno.


Saludos pintorescos

Anónimo dijo...

el dibujo papasito, parece que el mancito estuviera haciéndose una paja...

Otro maldito día de frustraciones de loco dijo...

Uow, hace pensar, y el ùltimo pàrrafoo està muy vacano
Saludes

Anónimo dijo...

tanto para decir q te dejaron con los crespos hechos hermano